martes, 9 de abril de 2013

Introducción a organizaciones

Muchos piensan en el diseño como en algún tipo de esfuerzo dedicado a embellecer la apariencia exterior de las cosas. Ciertamente, el sólo embellecimiento es una parte del diseño, pero el diseño es mucho más que eso.
Miremos en nuestro derredor. El diseño no es sólo adorno. La silla bien diseñada no
sólo posee una apariencia exterior agradable, sino que se mantiene firme sobre el
piso y da un confort adecuado a quien se siente en ella. Además, debe ser segura y
bastante duradera, puede ser producida a un coste comparativamente económico,
puede ser embalada y despachada en forma adecuada y, desde luego, debe cumplir
una función específica, sea para trabajar, para descansar, para comer o para otras
actividades humanas.
El diseño es un proceso de creación visual con un propósito. A diferencia de la pintura
y la escultura, que son la realización de las visiones personales y los sueños de
un artista, el diseño cubre exigencias prácticas. Una unidad de diseño gráfico debe
ser colocada frente a los ojos del público y transportar un mensaje prefijado. Un producto industrial debe cubrir las necesidades de un consumidor.
En pocas palabras, buen diseño es la mejor expresión visual de la esencia de “algo”,
ya sea esto un mensaje o un producto. Para hacerlo fiel y eficazmente, el diseñador
debe buscar la mejor forma posible para que ese “algo” sea conformado, fabricado,
distribuido, usado y relacionado con su ambiente. Su recreación no debe ser sólo
estética sino también funcional mientras refleja o guía el gusto de su época.

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