lunes, 24 de agosto de 2009

miércoles, 19 de agosto de 2009

Queridos estudiantes de la Cátedra:

El jueves 20 de Agosto comenzaremos el segundo cuatrimestre reuniéndonos en un aula a confirmar a las 19hs (sean puntuales por favor).
Por quinto año consecutivo contaremos con la rara e inestimable presencia de Daniel Melero abriendo la segunda mitad de la cursada.
Para los que no lo conozcan, les recomiendo googlearlo y adentrarse (aunque sea brevemente) en su extensa y rica trayectoria como músico y productor artístico. Por fuera de su faceta mas conocida, Daniel vendrá a la Fadu a desarrollar su perfil de investigador y teórico, con todo el carisma performático al que nos tiene habituados.

PD1: Daniel no vendrá a hablar de diseño gráfico en absoluto, sépanlo (en otros años habló, entre múltiples tópicos, de Buckminster Fuller, de la rueda, de utopías entomológicas, de adaptación, interfases, astronomía molecular, guerras futuras, y la música subacuática; siempre dejándonos a un paso de la iluminación).

PD2: Para aquellos que quieran venir acompañados por amigos, interesados en presenciar la charla, serán bienvenidos, Daniel se agiganta ante las multitudes. Las expectativas son altas, pero sólidamente fundadas.

Saludos a todos.
Marcelo Gabriele.

viernes, 14 de agosto de 2009

Peter Bilak: Falta de diseño, exceso de diseño y volver a diseñar


El no-diseño como una repuesta al sobre-diseño y el manierismo contemporáneo. Alegato a favor de un diseño que, tomando en cuenta su contexto, responda a las necesidades de comunicación y no a modas pasajeras con las que el diseñador luce su virtuosismo técnico.

"El diseño no es decorar, ilustrar o embellecer ciertas cosas: el diseño es mejorar esas cosas y crear nuevos valores. El diseño es más una pregunta que una respuesta. Deberíamos aprender a expresar correctamente estas preguntas.

extraido de typotheque.
www.typotheque.com



Peter Belak / estudio

\\\ Peter Bilak: Falta de diseño, exceso de diseño y volver a diseñar.

[...]
Las nuevas posibilidades que ofrecía el diseño provocaron un tipo de fragmentación de la informacion y una ambigüedad compleja y forzada que llegaron a ser mucho más apreciadas que la simplicidad y la funcionalidad. Las preguntas que se plantean los diseñadores han cambiado y en vez del “qué” y el “por qué” el diseñador se contenta con saber el “cómo”. Los diseñadores gráficos fijan con entusiasmo su atención en imágenes bonitas y se preguntan cómo fueron hechas, de forma que, una vez descubierta la respuesta, lo que único que les queda de la imagen original es una colección de filtros y triquiñuelas técnicas. El diseño considerado de esta forma no dice nada al margen del virtuosismo del diseñador. Así, tras años de celebrar la individualidad del diseñador, se replantea el tema de la expresión personal: ahora la cuestión más genuina ya no es cómo expresar el ego del diseñador, sino cómo comunicar de la manera más efectiva usando los medios disponibles.
En las escuelas de diseño se pone el énfasis en los experimentos formales sin reflexionar acerca de su razón de ser, lo cual supone la total pérdida de los valores del diseño. Así, el diseño fracasa como forma de comunicación y pasa a ser un mero elemento decorativo.

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Gracias al narcisismo de los diseñadores la palabra “diseño” se ha cargado de connotaciones negativas que han venido a provocar cierta reacción natural de rechazo al diseño. El interés de algunos diseñadores deja de centrarse en la demostración de sus capacidades y de las posibilidades que ofrecen las tecnologías contemporáneas, al tiempo que se produce un intento por volver a la esencia del diseño para expresarla de una manera más simple. El público necesita mensajes claros, y no mensajes complejos de virtuosos del diseño. Después de la fiesta ha llegado el tiempo de la sobriedad y de retomar los primeros rudimentos del diseño.

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El intento de los diseñadores para distinguirse de los simples “aficcionados con ordenadores” ha dado un giro de 180 grados y hoy en día muchos diseñadores se esfuerzan por permanecer todo lo cerca que pueden de esos aficcionados.
En este aspecto el diseño actual va 30 años por detrás de otras propuestas teóricas. A finales de los 60 Roland Barthes y Michel Foucault redefinieron la función del escritor: según Barthes "el nacimiento del lector es a costa de la muerte del autor", contribuyendo con ello a refutar el mito popular de que el autor es también el propietario del texto. La cuestión no es “lo que el poeta quería decir” sino “lo que el poema dice”. Sin embargo nosotros olvidamos fijarnos en los contenidos del diseño gráfico, fijándonos si posee eso que sus creadores nos prometieron. De esta forma se confunde deliberadamente al público, que acaba por perder el rol activo que le corresponde por naturaleza.
Así, el diseñador no es el propietario de la forma sino el propietario de los contenidos.

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El diseño no es decorar, ilustrar o embellecer ciertas cosas: el diseño es mejorar esas cosas y crear nuevos valores. El diseño es más una pregunta que una respuesta. Deberíamos aprender a expresar correctamente estas preguntas.